EL TRÁGICO FINAL DE LA HISTORIA DE SANTOLEA

La historia de Santolea se remonta mucho tiempo atrás, surgida en la Edad Media fue hasta 1908 un pueblo próspero asentado en lo alto de una loma, en la margen izquierda del río Guadalope. Sus gentes vivían de la agricultura; además de la “triada mediterránea” (trigo, aceite y vino), cogían abundantes frutas, siendo famosas sus exquisitas manzanas. Contaba con secretario, fiscal, juez, párroco, médico y veterinario; y con dos profesores, Lucas Daniel, para los chicos, y Concepción Herrero, para las chicas. 

Antes de la noticia que todo lo cambiaría llegó a tener más de 800 habitantes, cifra superior a la que actualmente tiene Cantavieja, capital de la comarca del Maestrazgo y un gran número de comercios: una tienda de comestibles, dos carnicerías, dos carpinterías, una quincallería, una herrería e incluso una sastrería, una zapatería y confitería; y, como no, una tienda de vinos, un mesón y una expendeduría de tabacos. Un catálogo de servicios que, en el Teruel del siglo XIX, sería la envidia de gran parte de sus municipios.

La vida en Santolea transcurría como en el resto de pueblos, hasta que los intereses comenzaron a gestarse y la sombra de un posible pantano a acechar contra sus gentes. 

Esta es, a grandes rasgos, la cronología de una trágica historia.

Si quieres conocer la historia de Santolea en imágenes tenemos una exposición fotográfica que puedes visitar