Fabián Ballestero, argentino, ha rastreado sus orígenes en internet hasta encontrar que desciende de este pueblo turolense abandonado por la construcción de un embalse.
 
Fabián Óscar Ballestero, argentino de 47 años, lleva media vida tratando de completar su árbol genealógico. Nació y vive en San Luis (Argentina), está casado, tiene un hijo y trabaja de peluquero. Por las historias que se contaban en su familia solo sabía que su abuelo, que murió joven, había nacido en Teruel. Ahora gracias a la ayuda de las redes sociales, de varias personas y asociaciones, ha encontrado sus orígenes en Santolea, pueblo abandonado por la construcción del embalse que lleva su nombre
 
«Hace cinco meses inicié activamente la búsqueda de mis antepasados. Apenas tenía información. Gracias a la constancia y a muchas personas que me ayudaron pude completar mi historia y cumplir mi sueño», afirma Fabián, que ahora cuenta orgulloso que es nieto de José María Ballestero Ballestero, nacido en Santolea el 20 de agosto de 1898, que vivió en la calle Mayor número 22 hasta que a los 13 años emigró a Argentina.
En 1911, el abuelo de Fabián se subió a un barco en el puerto de Vigo que le llevó a Buenos Aires. Empezó a trabajar en una empresa de extracción de sal. En 1925 se casó con María Otilia Mora y al año siguiente nació el padre de Fabián, Miguel Óscar Ballestero. En 1931, José María murió por un disparo de un trabajador al que había sorprendido jugando a las cartas. El padre de Fabián, que tenía 6 años, fue dado en adopción a unos familiares.
 
«Desde chico interrogaba a mi padre por los orígenes del abuelo, pero él no sabía porque apenas lo conoció. Buscando actas de nacimiento y defunción recopilé algunos datos. Me faltaba el segundo apellido de mi abuelo, que encontré en el acta del matrimonio en San Luis, intacta desde 1925. Pero aún no sabía de qué pueblo procedía. Lo encontré en la página web de la Asociación de Genealogía de Aragón y con la ayuda de José Aguilar Martí, descendiente de Santolea», cuenta Fabián sus pesquisas.
 
Un pueblo abandonado que permanece vivo en la memoria
De Santolea quedan el cementerio (donde están enterrados varios familiares de Fabián), restos de algunas casas y muchas historias. La construcción del pantano de Santolea en los años 30 trajo regadíos y riqueza a esta zona del Bajo Aragón, pero obligó a emigrar a sus vecinos, a Zaragoza, Alcañiz y otros pueblos de alrededor.
 
 
Heraldo de Aragón

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